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Duelo

Duelo

No es común que en la sociedad se hable del duelo o de la tristeza y mucho menos de la muerte. Sin embargo, es inevitable el enfrentarse a ellas y cuando lo hacemos podemos reaccionar de una manera poco sana. Debemos tener en cuenta que, el ser humano por naturaleza tiende a alejarse y evitar todo aquello que le produce dolor y displacer. Por este motivo se describirá a continuación lo que sucede en el proceso de duelo.

Lo primero a tener en cuenta es que, no hay una única definición sobre el duelo ya que no existe una única manera de explicarlo ni de vivirlo. De todas formas se detallara de forma general de que se trata este proceso.

Según la Real Academia Española (2017), el duelo Del lat. tardío dolus ‘dolor’, significa “Dolor, lástima, aflicción o sentimiento” (s/p). Un proceso normal después de cualquier pérdida.

Tomando en cuenta que el duelo es un proceso, es inevitable no tener en cuenta el tiempo. Por lo tanto es importante saber que no hay un tiempo predeterminado para superarlo, varía en cada persona. Mientras transcurre el tiempo la persona que se encuentra en este proceso debe aprender a tomar decisiones que pueden ayudar a resolver de una manera más sana el mismo. Es natural y esperable que cuando alguien pierde un ser querido, un trabajo, o se rompe una relación, sienta dolor. Es esperable entonces, que comience un proceso de duelo.

Como se mencionó anteriormente el duelo es diferente en cada persona, porque todas las persona somos diferentes. No existe un duelo igual al otro porque se expone las características particulares de cada individuo.

No es conveniente generar expectativas en cuanto a que una persona va a cambiar su personalidad por estar transitando un duelo, o que si dos personas dentro del ámbito familiar están en la misma situación de dolor tampoco es adecuado esperar que sientan lo mismo por el simple hecho de que estén en un mismo proceso de duelo.

¿En qué consiste el proceso de duelo?

Se trata de un proceso de adaptación de una persona para sobreponerse frente a una situación de pérdida. Esta adaptación puede estar afectada por el rechazo a aceptar lo sucedido, es decir, buscan evitar el dolor. Sin embargo, no se puede evitar el duelo sin sentir dolor. Otra forma de oponerse a la adaptación es, intentar ponerle normas al dolor, en otras palabras, las personas tienden a ubicarse dentro de ciertas  etapas del duelo. Esto implica que se confunda generalidad con universalidad ya que cada persona supera el duelo de forma diferente. Por este motivo en esta ocasión se utilizara el concepto de tarea a modo de sustituir el de etapas, ya que el primero permite que el sujeto sea más activo al momento de llevar a cabo la acción de aprendizaje durante el proceso.

Hay autores que describen cuatro tareas que no tiene un orden determinado ni son sucesivas:

  • Asumir la realidad de la pérdida: Esto implica cuestionarse y llevar a cabo la decisión de qué hacer con las pertenencias del fallecido. Así como también lo que representaba este último en la vida de la persona.
  • Elaborar las emociones relacionadas con el duelo: Hace referencia al tipo de contención o la ausencia de esta dentro del entorno socio-familiar, sobre todo cuando interrumpen e interfieren en el modo en el que la persona está llevando el duelo. Es adecuado fomentar la expresión emocional, esto implica afrontar el dolor poniéndolo en palabras para lograr un significado particular y profundo del mismo.

Darle la bienvenida a las emociones y acogerlas ayuda al doliente a dar sentido a la experiencia y a conocer la formación que aportan. Las emociones dan información acerca de las propias necesidades. Sólo al expresarlas conocemos su significado y podemos satisfacerlas. (Díaz, Losantos & Pastor ,2014. p. 46)

El dolor no solo es emocional, sino que también se hace presente en lo físico y en lo cognitivo, por este motivo es importante identificar donde está afectando para poder “ponerle límites”. Dado que es necesario el dolor y lo que viene con él, es importante encontrar un equilibrio entre el hacer y el sentir. Aunque por momentos el doliente sienta que está cada vez peor, es decir este más triste que cuando sucedió la pérdida. Esta tristeza significa que está avanzando en el proceso del duelo ya que está logrando darse cuenta de lo que pasó y que debe seguir, por este motivo es conveniente no evitar esa tristeza sino más bien dejarla fluir y aprender de ella.

Otros de los sentimientos que pueden estar presentes en el duelo es, el enojo ya que es una manera de rebelarse contra lo sucedido y negar la muerte. Se lo manifiesta a través del sentimiento de castigo que representa la perdida para el doliente. También se hace presente la culpa, sentimiento que es irreal pero de igual manera merece ser expresado dentro de un ambiente de contención y acompañamiento, siendo respetado al igual que el resto de las emociones. Este sentimiento permite que algunas personas se respondan sobre el  porqué de la muerte para explicar lo sucedido. En cuanto a la sensación de vacío, se puede mencionar que se hace presente cuando la persona empieza a aceptar la muerte.  Es importante tener en cuenta la manifestación del deseo de morir, hay que averiguar si surge a partir de la idea de querer estar junto al fallecido quedando solo en el deseo o si es un pensamiento suicida con un plan determinado. En este punto es importante diferenciar entre una fantasía y la idea de muerte que manifiesta el doliente. Otro sentimiento a ser manifestado puede ser el de ansiedad por sentirse abandonado, perdido/a con miedo a vivir. La muerte de un ser querido no solo es dolorosa por la pérdida de ese ser sino porque es una manera en que las personas nos acercamos a la muerte, y es natural que nos genere miedo y rechazo. Nos hace reflexionar sobre nuestra propia muerte.

  • Aprender a vivir en un mundo donde el fallecido ya no está: Esto tiene que ver con los nuevos roles e identidades que tiene que empezar a asumir la persona que perdió un ser querido. Para ello se debe identificar cual era el rol del fallecido en nuestras vidas para que empiece a ser ocupado  por otra persona.
  • Recolocar emocionalmente al fallecido y seguir viviendo: Implica lograr encontrar la manera de mantener el recuerdo del fallecido pero poder continuar sin tener miedo a seguir viviendo. En esta tarea es común sentir el miedo de olvidar al ser querido y esto puede generar ansiedad, pero lo ideal es aprender a convivir con el pasado para poder continuar.

 

El duelo llega sin aviso, cargado de emociones que si se comienzan a vivir desde el aprendizaje nos podemos llegar a encontrar con cosas maravillosas de nosotros mismos. ¡No luches contra él, acéptalo!

 

Bibliografía

Díaz, P., Losantos, S., & Pastor, P. (2014). Guía de duelo  Adulto para profesionales socio-sanitarios. Madrid: Fundación Mario Losanto  del Campo. Recuperado de:http://www.dgt.es/Galerias/seguridad-vial/unidad-de-victimas-de-accidentes-de-trafico/aspectos-psicologicos/guia-de-duelo-adulto.pdf

Real Academia Española (2017). Diccionario de la Lengua Española. Recuperado de:http://dle.rae.es/?id=DgIqVCc

 

Lic. en Psic. Oyonara Flores

Departamento de Psicología,   ASFAVIDE

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